Muchos trabajadores de Pensilvania son muy conscientes de que jubilarse a los 60 o 65 años ya no es una opción viable. Dado que la edad de jubilación se está retrasando, no es raro que las empresas cuenten con trabajadores de entre 70 y 75 años, incluso en puestos industriales que requieren mucha mano de obra. Esto puede dificultar que los profesionales de la seguridad se aseguren de que los mensajes sobre seguridad en el trabajo lleguen a todos los empleados, independientemente de su edad.
Deben asegurarse de que la información sobre seguridad se presente al público de una manera que resulte comprensible. Esto implica utilizar un lenguaje que los empleados entiendan y adaptar la capacitación en la medida de lo posible. Por ejemplo, es posible que algunos empleados de más edad no se sientan tan cómodos con ciertas tecnologías, por lo que la información sobre seguridad debe transmitirse a los empleados a través de diversos medios de comunicación.
En algunos casos, la personalización formación en seguridad Esto puede resultar complicado si la empresa contrata a muchos empleados de diferentes edades al mismo tiempo. Los profesionales de la seguridad pueden sortear este problema combinando los métodos que utilizan para capacitar a los empleados. Si personalizan la capacitación, deben evitar caer en la discriminación. Por ejemplo, no ofrecer capacitación en línea ni oportunidades adicionales para utilizar nuevas tecnologías a los empleados de más edad debido al estereotipo de que las personas mayores no se manejan tan bien con la tecnología podría constituir una forma de discriminación.
Cuando los trabajadores no reciben la formación adecuada, corren el riesgo de sufrir lesiones en el trabajo. Si se produce una lesión, es posible que la víctima desee reunirse con un abogado para analizar los trámites necesarios para presentar una demanda por prestaciones por accidente laboral. Estas prestaciones podrían estar disponibles independientemente de quién fuera el responsable.

