Una persona con una lesión medular tiene por delante un largo camino hacia la recuperación. En casi todos los casos, el atención médica inmediata tiene un gran impacto en el grado de recuperación que la persona podrá alcanzar. En las primeras horas y días tras el accidente, sucederán muchas cosas.
Una de las principales preocupaciones cuando la persona entra en contacto por primera vez con el personal médico es asegurarse de que se encuentre estabilizada. Esto implica tener en cuenta diversos aspectos que dependen de las circunstancias específicas.
Mantener la columna vertebral estabilizada
Los socorristas suelen utilizar un collarín y una tabla de espaldas rígida para asegurarse de que la columna vertebral de la persona no se desplace ni se mueva demasiado. Esto es importante porque cualquier movimiento puede agravar la lesión medular de una manera que perjudica aún más al paciente.
Una vez que el paciente llega al hospital, el personal sanitario le realizará pruebas para determinar si es necesario continuar con esas medidas preventivas. Por lo general, esto incluye pruebas de imagen, como radiografías, tomografías computarizadas o resonancias magnéticas. Es posible que el paciente necesite más de una de estas pruebas para obtener una visión precisa de lo que está sucediendo en la médula espinal.
Métodos para evitar daños mayores
Es posible que sea necesario colocar al paciente en tracción. Es posible que se le administre sedación para que no sienta dolor durante el procedimiento. Es posible que se le receten medicamentos para tratar o prevenir infecciones, aliviar el dolor y reducir la inflamación y la hinchazón. Estos medicamentos pueden administrarse por vía oral, pero la mayoría se administran a través de un catéter intravenoso o mediante una inyección.
Algunos pacientes se someten a hipotermia terapéutica para favorecer la recuperación. Se trata de un método neuroprotector que puede reducir el daño causado por la lesión. Los hospitales suelen disponer de mantas de enfriamiento. Otros utilizan bolsas de hielo o ventiladores. Una opción más invasiva consiste en utilizar catéteres llenos de solución salina enfriada para bajar la temperatura corporal.
Una vez que se haya logrado la estabilización inmediata, el personal médico podrá determinar el plan de tratamiento a largo plazo para el paciente. Es probable que este incluya varios tratamientos diferentes, entre ellos terapia, medicamentos y cirugía. Una parte importante de la recuperación consiste en aprender a realizar las tareas cotidianas; sin embargo, es posible que las personas con lesiones de mayor gravedad o más extensas nunca se recuperen por completo. En ese caso, tendrán que aprender métodos de adaptación que les ayuden a desenvolverse en la vida cotidiana.

