Si un ser querido ha sufrido recientemente un accidente que le ha provocado una lesión medular, es posible que te encuentres en el nuevo y abrumador papel de cuidador. Dado que se trata de una situación totalmente nueva tanto para ti como para tu ser querido, es probable que el proceso de adaptación sea difícil. Tómatelo con calma y recuerda que, aunque cuidar de alguien puede resultar frustrante, la paciencia es fundamental.
¿Qué es una lesión medular?
Una lesión medular se produce cuando se produce un daño en la columna vertebral, más concretamente en las raíces y el bulbo medular. El daño en la médula espinal puede afectar tanto a las funciones motoras como a las sensoriales de la persona afectada y puede provocar lesiones tales como tetraplejia, paraplejia y triplejia.
Las lesiones medulares se acompañan de una amplia variedad de síntomas, entre los que se incluyen los siguientes:
- Parálisis, ya sea total o parcial
- Posible necesidad de un respirador
- Alteración de la función vesical o intestinal
- ¿Necesitas ayuda para alimentarlo o bañarlo?
- Dolor (nervioso, muscular, general)
Consejos para el cuidado de personas
- Infórmate: Tómate un tiempo para informarte sobre el tipo de lesión medular que padece tu ser querido. Cuando estás bien informado sobre el problema o las inquietudes que te preocupan, resulta más fácil lidiar con ellas.
- Busca ayuda: A veces cuesta recordar que no estás solo en esta situación. Busca un grupo de apoyo formado por personas que se encuentren en una situación similar y comparte tu historia mientras encuentras a alguien en quien apoyarte.
- Ten paciencia: Ni tú ni tu ser querido han tenido que lidiar con esto toda la vida. Cuando empieces a sentirte frustrado, tómate un respiro y recuerda que lo mejor que puedes hacer es intentarlo.
- Mantén el orden: Lo último que uno quiere es perder documentos importantes. Sería recomendable crear un sistema de archivo para los documentos médicos, legales y financieros importantes relacionados con la persona lesionada.
Hacer frente a una lesión medular es difícil cuando eres tú quien la sufre, pero ser cuidador también puede resultar agotador. Es importante recordar que estás haciendo todo lo que puedes.

