Datos sobre el infarto de la médula espinal

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Datos sobre el infarto de la médula espinal

Muchas personas que viven en Pensilvania y en todo el país padecen un trastorno de la médula espinal conocido como infarto medular. Este trastorno consiste en un accidente cerebrovascular que se produce en las arterias conectadas a la médula espinal o dentro de la propia médula. La afección se debe a la arteriosclerosis de las arterias espinales, es decir, al engrosamiento o la obstrucción de dichas arterias.

En muchos casos, el infarto de la médula espinal se produce cuando las arterias principales que irrigan la médula espinal se obstruyen debido a un depósito o acumulación de material lipídico, lo que constituye otro tipo de arteriosclerosis conocido como ateromatosis. Las personas con esta afección sufren síntomas repentinos que incluyen dolor irregular y agudo en la espalda o el pecho, parálisis, incontinencia, pérdida de la sensibilidad al dolor y a la temperatura, debilidad y dolor en las piernas, y pérdida de los reflejos tendinosos profundos. Los síntomas aparecen de forma repentina, pero pueden tardar desde unos pocos minutos hasta varias horas en manifestarse.

El tratamiento del infarto medular es de carácter sintomático. Mientras que algunas personas que sufren parálisis o debilidad pueden beneficiarse de la terapia ocupacional y la fisioterapia, otras pueden necesitar un catéter para controlar la incontinencia urinaria. El pronóstico también varía según cada persona y la gravedad de su afección. Los pacientes que reciben tratamiento temprano pueden experimentar una recuperación más rápida. Aunque la parálisis puede durar varias semanas, para otros puede ser permanente. La buena noticia es que la gran mayoría de los pacientes tiende a recuperarse de la afección. Además, varias organizaciones están trabajando en formas de prevenir y curar el trastorno.

Las lesiones medulares pueden ser de carácter catastrófico y podrían provocar incapacidad permanente. Si la lesión es consecuencia de la negligencia de otra persona, el abogado de la víctima podría considerar conveniente reclamar una indemnización por daños y perjuicios a la parte culpable mediante la presentación de una demanda por lesiones personales.

Fuente: NINDS, “Página informativa del NINDS sobre el infarto de la médula espinal”, 24 de octubre de 2014

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