El calor, la falta de sueño y los horarios de trabajo irregulares pueden contribuir a posibles riesgos de seguridad en el trabajo. En 2013, los empleadores incurrieron en gastos por valor de $62 mil millones de dólares relacionados con accidentes laborales en los que los empleados se ausentaron del trabajo durante seis o más días como consecuencia de los mismos. Así lo indicaron la Oficina de Estadísticas Laborales y la Academia Nacional de Seguros Sociales. Las caídas y las lesiones por movimientos repetitivos fueron la causa de la mayor parte de esos gastos.
Los accidentes laborales pueden ocurrir en cualquier lugar y afectar a cualquier tipo de trabajador. Por ejemplo, en Las Vegas se vivió un periodo entre 2007 y 2008 en el que, de media, fallecía un trabajador de la construcción cada seis semanas. Esto supuso un total de 12 muertes en ese periodo de 18 meses. Tanto los empleados de oficina como los trabajadores de campo son igualmente propensos a sufrir lesiones como distensiones musculares, lo que significa que programas de seguridad en el trabajo deberían adaptarse para garantizar la salud de todos los trabajadores.
Se insta a los empleadores a que consideren la seguridad de los trabajadores como un tema fundamental, y no solo como una prioridad. Al hacerlo, se crea una cultura en la que la seguridad y el bienestar general de los empleados se convierten en una parte natural de la actividad empresarial. Tanto los empleadores como los empleados son responsables y están facultados para cumplir y mejorar los protocolos de seguridad cuando sea necesario.
Las personas que sufran lesiones en un accidente laboral pueden tener derecho al reembolso de gastos médicos así como una parte de su salario. A los trabajadores lesionados se les pueden otorgar prestaciones de forma temporal o permanente si no pueden reincorporarse al trabajo. Consultar con un abogado puede resultar útil para quienes tengan dudas sobre el proceso de indemnización laboral o a quienes se les haya denegado su reclamación.

