Los compradores de automóviles en Pensilvania ya pueden adquirir vehículos equipados con sofisticada tecnología de prevención de accidentes, y los próximos modelos de lujo de Mercedes-Benz y Tesla contarán con sistemas semiautónomos diseñados para encargarse de las tareas de conducción durante maniobras de estacionamiento difíciles o en largos tramos de autopista. Sin embargo, muchos expertos del sector automotriz afirman que estos automóviles de alta tecnología son solo la punta del iceberg, y que pronto los concesionarios contarán con vehículos totalmente autónomos en los que el conductor apenas tendrá que hacer algo más que indicar la dirección de destino.
La responsabilidad en caso de accidente es una cuestión espinosa para las empresas automotrices y tecnológicas como Google y Mercedes, que planean introducir vehículos autónomos. La tecnología ha sido sometida a rigurosas pruebas, pero siguen surgiendo problemas cuando las condiciones climáticas empeoran o cuando otros usuarios de la vía pública hacen señales con las manos. Los representantes del sector afirman que realizar más pruebas en vías públicas contribuiría en gran medida a resolver estos problemas, pero hasta la fecha solo cuatro estados han aprobado leyes que permiten la realización de pruebas con vehículos autónomos.
La gran mayoría de accidentes de tráfico implican algún tipo de error humano, y las empresas que desarrollan vehículos autónomos confían en que la seguridad será uno de sus principales argumentos de venta. Sin embargo, incluso los primeros usuarios se muestran reacios a adentrarse en territorio desconocido sin garantías, y tanto Google como Mercedes-Benz y Volvo han afirmado que asumirán la responsabilidad si uno de sus vehículos autónomos provoca un accidente.
Determinar la responsabilidad tras un accidente automovilístico puede resultar a veces complicado para los abogados especializados en lesiones personales cuando los informes policiales no indican claramente que hubo negligencia. En estos casos, los abogados pueden solicitar que se inspeccionen los vehículos implicados para determinar si un mantenimiento deficiente o reparaciones mal realizadas podrían haber provocado una falla mecánica. Los abogados también pueden demostrar la negligencia consultando las bases de datos de retiradas del mercado para comprobar si los propietarios o fabricantes de los vehículos no abordaron a tiempo problemas de seguridad potencialmente graves.

