Cuando compras un producto de consumo, tienes la expectativa razonable de que sea seguro para el uso al que está destinado. Si no es seguro y sufres lesiones debido a un defecto del producto, ¿a quién se le debe considerar responsable? Esta es una de las cuestiones fundamentales de la legislación sobre responsabilidad por productos defectuosos.
Según las leyes de Pensilvania y del gobierno federal, prácticamente cualquier parte que contribuya a que un producto peligroso entre en el mercado puede ser considerada responsable si un consumidor sufre daños a causa de un producto defectuoso. Esto puede incluir a las empresas que diseñaron, fabricaron y vendieron el producto.
Los productos defectuosos pueden abarcar muchos tipos de bienes de consumo, como automóviles, piezas de automóviles, juguetes infantiles, medicamentos recetados y otros. En los últimos años, se han producido numerosos litigios relacionados con pacientes que han sufrido lesiones a causa de implantes médicos con defectos de diseño o airbags de automóviles con defectos de fabricación.
Categorías de defectos
Defectos del producto se dividen en tres categorías principales: defectos de diseño, de fabricación o de comercialización.
Un defecto de diseño hace que un producto sea irrazonablemente peligroso tal y como está concebido. Un defecto de fabricación puede hacer que un producto bien diseñado resulte irrazonablemente peligroso. Los defectos de comercialización incluyen advertencias de seguridad inadecuadas, instrucciones erróneas y otros problemas que pueden hacer que un producto resulte inseguro para el consumidor.
Riesgos inevitables
Es importante señalar que algunos productos conllevan riesgos inherentes. Un ejemplo común de producto inevitablemente peligroso es un cuchillo para trinchar. Por su propia naturaleza, un cuchillo para trinchar es lo suficientemente afilado como para causar lesiones graves. No hay forma de eliminar ese riesgo sin que el cuchillo quede inservible.
Algunos conceptos relacionados con esto son la viabilidad y el costo. En teoría, se podría diseñar un cuchillo láser capaz de trinchar un pavo sin llegar a cortar a una persona, pero ¿qué tan práctico sería y cuánto costaría? Si el cuchillo láser seguro 100% tuviera el tamaño de un refrigerador y costara $1 millón, no sería una opción muy práctica. Por lo tanto, no es descabellado diseñar, fabricar y vender un cuchillo para trinchar más pequeño, más barato, pero inevitablemente peligroso.
Sin embargo, puede ser importante que quienes venden estos productos peligrosos proporcionen a sus compradores las advertencias e instrucciones adecuadas. Esta es una de las razones por las que los frascos de medicamentos llevan etiquetas de advertencia tan largas: el fabricante no quiere que se le considere responsable si no proporciona a los consumidores las advertencias e instrucciones adecuadas.
Dada la complejidad de la legislación sobre responsabilidad por productos defectuosos, es importante que las víctimas y sus familias busquen la ayuda de abogados con experiencia en lesiones personales. Estos casos pueden ser difíciles y su resolución puede llevar mucho tiempo. Sin embargo, pueden constituir una vía crucial para que las víctimas y sus familias obtengan una indemnización tras una lesión grave, y pueden ser una forma importante de exigir responsabilidades a las grandes empresas cuando no dan prioridad a la seguridad de los consumidores.

