Imagina una pastilla o una inyección que los médicos pudieran administrar a las personas inmediatamente después de sufrir un traumatismo craneal en un accidente automovilístico, en combate o en el campo de juego, y que las protegiera de los efectos a largo plazo. Esta maravillosa idea aún está a años de convertirse en realidad, pero un nuevo estudio de Harvard sugiere que los científicos están un paso más cerca.
El estudio, basado en investigaciones con ratones, sugiere que la proteína tau del cerebro se deforma tras un traumatismo craneal. Las proteínas tau deformadas provocan que otras proteínas tau cambien su forma, lo que acaba provocando muerte de las células cerebrales.
Sin embargo, según los investigadores, un anticuerpo que han desarrollado detiene este proceso devolviendo a las proteínas tau dañadas su forma original. Si un anticuerpo similar pudiera reproducir este resultado en el cerebro humano, podría reducir o eliminar muchos de los efectos de un traumatismo craneoencefálico, así como detener la progresión de la enfermedad de Alzheimer en sus primeras etapas.
Sin duda, esto supondría un gran avance, pero no contengas la respiración esperando que suceda. El autor principal del estudio prevé que los ensayos en humanos no comenzarán hasta dentro de dos o tres años, según USA TODAY.
Hasta entonces, seguirá habiendo dudas sobre si lo que funciona en ratones también puede funcionar en humanos. Un neurólogo lo calificó de “acto de fe” en este momento.
De hecho, científicos de todo el mundo están buscando formas de prevenir el traumatismo craneoencefálico o de tratar las lesiones cerebrales cuando se producen. Pero la ciencia debe avanzar con cautela, para evitar errores y comprender mejor cómo funciona el cerebro. Por eso, por ahora, las víctimas de traumatismo craneoencefálico deben hacer todo lo posible por recuperarse de sus síntomas.

