Para los médicos, diagnosticar con precisión la enfermedad o lesión de un paciente es solo una parte de su trabajo. Otro factor es determinar cuál será el desenlace más probable para el paciente. Teniendo en cuenta las opciones de tratamiento, ¿debería el paciente esperar recuperarse por completo? ¿O es más probable que su afección resulte mortal?
Un nuevo estudio sugiere que los médicos ahora pueden predecir el pronóstico de un traumatismo craneoencefálico grave (TCE) con bastante precisión mediante un sencillo análisis de sangre. De ser así, esto sustituiría a la batería de pruebas que se exigen actualmente y ahorraría al paciente y a su familia mucho tiempo e incertidumbre.
En busca de biomarcadores
El estudio, publicado en Lancet Neurology, afirma que los médicos pueden realizar pruebas de detección de dos biomarcadores proteicos llamados GFAP y UCH-L1. Ya se ha demostrado que estos biomarcadores son un indicio de daño cerebral y está aprobado para su uso en pacientes con traumatismos craneoencefálicos leves, con el fin de ayudar a sus médicos a decidir si deben solicitar una tomografía computarizada.
Según el estudio, este análisis de sangre también puede determinar con bastante precisión (aunque no sea perfecta) si un traumatismo craneoencefálico resultará mortal o provocará una discapacidad grave. Se trataría de una herramienta útil, mínimamente invasiva para el paciente, que ayudaría al médico a definir un plan de tratamiento con mayor rapidez.
Consecuencias trágicas
Huelga decir que un pronóstico tan sombrío no ofrece al paciente muchas posibilidades de recuperación. En el mejor de los casos, pasará el resto de su vida con importantes limitaciones físicas y mentales. Ya no podrá valerse por sí mismo ni cuidar de sus hijos, si los tiene. Si sobrevive, es posible que tenga que hacer frente a gastos considerables para adaptar su hogar, contratar personal de asistencia sanitaria a domicilio y cubrir otras necesidades. Si el paciente fallece, su familia habrá perdido a un cónyuge, un padre o un hijo.

