Se sabe que trabajar en turnos nocturnos afecta la actividad antioxidante y el funcionamiento del sistema inmunológico, entre otros indicadores de la salud física. También puede provocar afecciones como enfermedades cardíacas y diabetes tipo 2. Sin embargo, lo que algunas personas en Pensilvania no saben es que conducir con sueño, especialmente durante los desplazamientos diurnos, es otro peligro asociado al trabajo por turnos.
Investigadores del Brigham and Women’s Hospital han llevado a cabo un estudio para demostrar cómo el trabajo por turnos puede afectar el desempeño al volante. Se seleccionó a un total de 16 personas con distintos niveles de experiencia en el trabajo en turnos nocturnos para que participaran en dos sesiones de conducción. La primera tuvo lugar tras una noche de sueño, y la segunda tras terminar su turno. La segunda sesión se caracterizó por un bajo desempeño al volante y un aumento en incidentes que casi provocan un accidente; de hecho, el 37,5 % estuvo involucrado en un accidente evitado por poco.
Más de un tercio de los participantes vieron interrumpida prematuramente su segunda sesión tras tener que accionar los frenos de emergencia. Y lo que es aún más alarmante, los investigadores dieron por concluida la mitad de todas las sesiones antes de tiempo porque los conductores perdieron el control de sus vehículos. Los investigadores tardaron solo unos 15 minutos de media en darse cuenta de que los conductores empezaban a sentir somnolencia. Esto significa que incluso los trayectos relativamente cortos pueden suponer un riesgo. Los autores del estudio creen que una mejor educación puede ayudar a prevenir accidentes, incluso animando a los conductores a detenerse cuando sientan somnolencia.
En caso de que un conductor somnoliento provoque un accidente de tráfico, la víctima debe saber que existe la posibilidad de obtener una indemnización por los gastos médicos, los daños al vehículo, los salarios perdidos y otros conceptos. La representación legal será fundamental en todas las etapas de la reclamación por lesiones, ya que los abogados suelen contratar a investigadores, fotógrafos y expertos en reconstrucción de accidentes para demostrar la negligencia. Las compañías de seguros pueden mostrarse muy obstinadas a la hora de negarse a llegar a un acuerdo con los clientes, pero un abogado puede ser experto en llevar a cabo las negociaciones y, en caso de ser necesario, puede recurrir a los tribunales como último recurso.

