Los viajes durante las vacaciones son uno de los momentos más frustrantes a los que se enfrentan las personas cada año. Se produce un aumento masivo del número de personas en las carreteras, y el tráfico puede ser extremadamente lento. Las carreteras congestionadas agravan los retrasos, y los atascos son habituales tanto en las ciudades como en las autopistas.
En general, la gente se toma estas situaciones con calma, pero hay algo a lo que hay que prestar atención: la agresividad al volante. La agresividad al volante puede convertir un viaje tranquilo en una experiencia aterradora, ya que el conductor puede intentar zigzaguear entre los carriles, seguirte demasiado de cerca como para poder frenar con seguridad si tienes que reducir la velocidad, o comportarse de otras formas imprudentes.
¿Qué provoca la agresividad al volante?
La agresividad al volante a veces es consecuencia del estrés que una persona sufre en otros aspectos de su vida. Por ejemplo, alguien que se apresura a llegar a casa para atender a un hijo enfermo podría mostrarse agresivo y enfadado al volante. Alguien que está pasando por un duelo o una pérdida podría mostrarse más agresivo de lo habitual al volante. No es un comportamiento aceptable, pero suele tener una explicación.
A veces, la agresividad al volante se debe a tus propias acciones
Es importante tener en cuenta que algunas de tus acciones al volante pueden enfurecer a los demás. Por ejemplo, si te distraes y reduces o aceleras la velocidad de forma aleatoria, es posible que otro conductor se enoje contigo. Si mantienes las luces altas encendidas y dificultas la visión de los demás, eso también podría provocar un episodio de agresividad al volante. Cambiar de carril sin usar la señal de giro y cortar el paso a otros conductores en el tráfico también puede dar lugar a incidentes de agresividad al volante.
¿Cuáles son algunos de los signos que indican que una persona sufre de ira al volante?
Algunos signos de agresividad al volante incluyen:
- Intentar pasar rápido por los semáforos en ámbar para evitar los semáforos en rojo cuando se tiene prisa
- Conducir habitualmente por encima del límite de velocidad
- Tocar el claxon con frecuencia
- Hacer gestos obscenos para comunicarse con otros conductores
- Conducir pegado al coche de delante cuando este circula demasiado lento
Estas conductas suponen un peligro para los demás conductores e incluso podrían provocar accidentes.
La agresividad al volante es un problema grave que puede provocar accidentes, lesiones y muertes. Las estadísticas de la Administración Nacional de Seguridad Vial muestran que alrededor del 66% de las personas fallecidas en accidentes de tráfico fueron víctimas de conductas agresivas al volante, mientras que 12 610 lesiones y 218 homicidios se atribuyeron a la agresividad al volante.
Si ves a alguien que muestra signos de agresividad al volante, haz todo lo posible por apartarte de su camino. Puedes llamar a la policía y pedirles que detengan al conductor si tienes el número de matrícula. Si te atropellan, quédate en el lugar del accidente y espera a que llegue la ayuda.

