Si una persona se lesiona, pueden surgir muchas emociones. Además de la ira y la depresión que pueden acompañar al dolor físico o a la movilidad reducida, es posible que la persona también sienta vergüenza por verse obligada a reducir su ritmo de vida a causa de un accidente. Estas emociones pueden complicarse aún más cuando hay otra persona involucrada.
Cuando una persona causa daño a otra, incluso en un accidente, puede ser responsable de los daños económicos si la víctima del dolor o la lesión presenta una demanda ante un tribunal civil. Estas demandas pueden dar lugar a un veredicto de un jurado que determine el valor de la reclamación de la persona o, a menudo, a un acuerdo extrajudicial por el que la víctima retira la demanda.
En una demanda por lesiones personales existen dos tipos de daños y perjuicios económicos. Los daños económicos abarcan las pérdidas reales que sufre una persona a causa de una lesión, como los gastos de tratamiento médico y rehabilitación física. Los daños no económicos tienen por objeto compensar a las personas por el dolor, la angustia emocional y otras consecuencias de una lesión o enfermedad que son difíciles de cuantificar.
Los montos de la indemnización suelen determinarse con base en testimonios médicos que demuestren los aspectos no cuantificables del dolor y la recuperación. Los jueces también pueden tener en cuenta el estado de salud general de la víctima de una lesión y el impacto relativo que dicha lesión tuvo en la persona.
Víctimas de accidentes causados por terceros tienen derecho a reclamar una indemnización por daños y perjuicios ante un tribunal civil o mediante acuerdos extrajudiciales. Un abogado puede ayudar a las víctimas y a sus familias a encontrar la mejor manera de obtener ayuda económica tras sufrir un trauma inesperado.

