Lo que los cuidadores deben saber sobre el traumatismo craneoencefálico

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Lo que los cuidadores deben saber sobre el traumatismo craneoencefálico

Rara vez es fácil lidiar con una lesión cerebral traumática, ni para el paciente ni para quien lo cuida. El camino hacia la recuperación es largo y difícil. Incluso después del tratamiento y la terapia, es posible que sus vidas nunca vuelvan a ser las mismas.

Como cuidador novato de una persona que ha sufrido una lesión cerebral traumática (LCT), probablemente te estés preguntando qué esperar. Aunque cada lesión es diferente, hay algunas cosas básicas que deben saber quienes cuidan a personas con traumatismo craneoencefálico.

Comprender el traumatismo craneoencefálico

Una lesión cerebral traumática se produce cuando la víctima sufre un impacto externo en la cabeza. Algunas lesiones son graves, mientras que otras son relativamente leves. Sin embargo, incluso las lesiones leves pueden tener consecuencias graves. Algunos de los efectos de una lesión cerebral traumática son:

  • Pérdida de memoria
  • Mareos
  • Dolores de cabeza
  • Cambios de personalidad
  • Aumento de la ira
  • Retraso en el desarrollo cognitivo

Lesiones cerebrales traumáticas para cuidadores

El cuidado de un paciente con traumatismo craneoencefálico está lleno de altibajos. Tu nuevo papel como cuidador será difícil, exasperante y gratificante. Ten en cuenta estos consejos:

  • Ten paciencia

Los pacientes con traumatismo craneoencefálico suelen sufrir una disminución de la capacidad cognitiva, una reducción de las habilidades sociales, un temperamento irascible y pérdida de memoria. Lidiar con uno solo de estos síntomas ya sería frustrante, y mucho más con varios. Será necesario tener paciencia, tanto con tu ser querido como contigo mismo.

  • Está bien sentirse triste

Muchos cuidadores se sienten angustiados por su nueva situación. Se preguntan por qué les ha pasado esto; les preocupa tener que desempeñar el papel de cuidadores durante mucho tiempo; y se sienten culpables por tener estos pensamientos. La ira, la frustración, el arrepentimiento, la lástima y la tristeza son emociones comunes entre los cuidadores; es perfectamente sano y normal experimentarlas.

  • Dedícate tiempo a ti mismo

En algún momento, muchos cuidadores llegan a sufrir “agotamiento”. Esto ocurre cuando el estrés de cuidar a otra persona se vuelve insoportable y conduce al agotamiento. Para mitigar el agotamiento, asegúrate de buscar ayuda externa de familiares, amigos y profesionales de la salud. Dedica tiempo a ti mismo para reducir el estrés. Si llegas a sufrir agotamiento, tal vez te convenga acudir a un grupo de apoyo, una línea de ayuda o un terapeuta.

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