Los residentes de Pensilvania deben conducir con precaución en todo momento, pero especialmente durante el verano. Esto se debe a que hay más adolescentes en las carreteras y son más propensos a provocar accidentes. Cada año, entre el Día de los Caídos y el Día del Trabajo, aumenta el número de víctimas mortales a causa de accidentes provocados por conductores adolescentes. Este periodo se conoce comúnmente como «los 100 días más mortíferos».
Los padres pueden hacer mucho para que los 100 días más mortíferos sean mucho menos peligrosos. Lo primero es hablar con sus hijos adolescentes sobre los peligros de la conducción negligente. Para saber qué tipos de negligencia son más comunes entre los adolescentes, los padres pueden consultar el reciente Índice de Cultura de Seguridad Vial, una encuesta nacional realizada por la Fundación AAA para la Seguridad Vial.
En esa encuesta, 72% de los encuestados de entre 16 y 18 años admitieron haber tenido un comportamiento negligente al volante en los últimos 30 días. El 87 % admitió haber excedido la velocidad permitida. Esto se dividió en exceso de velocidad en zonas residenciales, 47%, y en autopistas, 40%. También destacaron el envío de mensajes de texto (35%), saltarse un semáforo en rojo (32%), la conducción agresiva (31%) y la conducción con sueño (25%). El 17% no utilizó el cinturón de seguridad.
Además de hablar con ellos y establecer normas de conducción en casa, los padres podrían plantearse acompañar a sus hijos adolescentes durante las sesiones de práctica de conducción. La AAA recomienda al menos 50 horas de práctica antes de que lleguen los 100 días más mortíferos.
No obstante, incluso el adolescente mejor educado puede actuar con negligencia y provocar un accidente. Aquellas personas que resulten perjudicadas por las acciones imprudentes de otra persona y cuyas pérdidas no puedan ser cubiertas por su propia aseguradora pueden presentar una demanda por daños personales. El proceso puede resultar complicado de manejar por cuenta propia, por lo que es posible que las víctimas deseen contar con representación legal. Para preparar el caso, el abogado podría recurrir a la ayuda de investigadores de accidentes, peritos y otras terceras partes. A continuación, el abogado podría pasar a la fase de negociaciones.


