Cualquier ciudadano de Pensilvania que haya sufrido un golpe fuerte o un traumatismo en la cabeza corre el riesgo de sufrir una lesión cerebral traumática. Este tipo de lesión, también conocida como LCT, puede suponer un acontecimiento devastador en la vida de una persona. Una LCT puede provocar la pérdida de prácticamente cualquier función.
Las investigaciones sobre este tema crucial han revelado nuevos datos útiles sobre el mecanismo exacto por el que se produce el daño. Una de las principales causas del daño en una lesión cerebral traumática parece ser la forma en que las ondas de presión interactúan con la estructura del cerebro.
Las ondas de presión en el cerebro, como las causadas por un solo impacto fuerte o por muchos impactos pequeños, pueden generar pequeñas burbujas en todo el órgano. Este fenómeno se conoce como microcavitación. La formación y dispersión de estas burbujas podría ser el mecanismo que provoca, al menos en parte, el daño físico en la estructura interna y microscópica del cerebro.
Las personas que han sufrido un traumatismo craneoencefálico en un accidente del que no son totalmente responsables tienen derecho a reclamar una indemnización a todas las partes responsables. Es posible que necesiten recibir tratamiento médico, que puede ir desde la hospitalización inmediata para recibir atención hasta cuidados a largo plazo y la rehabilitación, y estos tratamientos pueden resultar costosos. Un abogado puede ayudar a examinar las pruebas, presentar una demanda y representar a las personas lesionadas que no deseen o no puedan comparecer ante el tribunal.
Fuente: Student Science, “Las burbujas podrían estar detrás de las lesiones cerebrales causadas por traumatismos”, Sid Perkins, 13 de diciembre de 2015

