En Pensilvania existe un acuerdo de política pública por el cual los trabajadores lesionados reciben una indemnización por los salarios perdidos y los gastos médicos sin tener que demostrar la culpa. A cambio, sus empleadores gozan de protección frente a demandas costosas y que pueden prolongarse durante mucho tiempo. Aunque en Pensilvania indemnización por accidentes laborales Aunque esta ley ofrece dicha protección, los empleadores también corren el riesgo de enfrentarse a demandas por lesiones personales en determinados casos imprudencia y otras conductas.
La legislación de Pensilvania también exige la indemnización por accidentes de trabajo cobertura para todos los empleados a tiempo completo y a tiempo parcial, salvo los trabajadores ferroviarios, los empleados federales y otros empleados exentos de la cobertura en virtud de la legislación de Pensilvania. Los empleadores pierden su protección cuando carecen de esta cobertura obligatoria.
Además de las acciones penales, estos empleadores pueden sufrir graves pérdidas económicas. Los trabajadores pueden interponer demandas civiles contra los empleadores, incluso por negligencia simple, y reclamar una indemnización por los daños no económicos actuales y futuros.
En esta nueva economía también surgen más dudas sobre la cobertura, ya que la línea que separa a los empleados de los contratistas independientes es aún más difusa. El seguro de accidentes de trabajo no cubre a los contratistas independientes, a los trabajadores ocasionales ni a otros tipos de trabajadores que no entran en la definición de ’empleado». Estos pueden presentar una demanda civil contra la empresa si su negligencia les causó lesiones.
Cualquier conducta intencional o peligrosa puede quedar excluida de la indemnización por accidentes de trabajo. Por ejemplo, una agresión física contra un empleado no se considera una lesión laboral y puede constituir un delito de agresión. Además, puede provocar lesiones graves y acarrear costosas responsabilidades para el agresor e incluso para el empleador.
Los empleadores que no cumplan con las leyes federales o estatales de salud y seguridad en el trabajo, destinadas a proteger a los trabajadores contra lesiones, pueden incurrir en responsabilidad personal por dichas lesiones. Ser consciente de un riesgo y no tomar medidas para corregirlo puede resultar aún más costoso. Por ejemplo, un empleador puede ser considerado personalmente responsable de las lesiones causadas por no proporcionar protección auditiva contra la exposición constante al ruido o equipo de protección contra el asbesto.
Aunque el seguro de accidentes de trabajo suele cubrir a los empleados que deben manipular sustancias químicas tóxicas e inestables, esta cobertura puede no ser absoluta. Los empleadores pueden ser responsables si ordenan a los trabajadores que manipulen sustancias químicas con antecedentes de explosiones, incluso cuando sean conscientes de este riesgo. El momento en que se descubre la lesión también puede influir.
Un empleador que haya fabricado la maquinaria o el equipo que causó la lesión también puede incurrir en responsabilidad adicional. Si el fabricante produjo el equipo y permitió su uso a pesar de conocer los riesgos, puede enfrentarse a una demanda por responsabilidad civil por productos defectuosos, además de una reclamación de indemnización laboral.
Ocultar la lesión del trabajador o su relación con el lugar de trabajo puede acarrear consecuencias. En estos casos, los empleadores pueden perder la protección legal y ser considerados personalmente responsables de las lesiones.
Un abogado puede asesorarle sobre cómo presentar una demanda por lesiones personales o una reclamación de indemnización laboral. La representación legal puede ayudar a garantizar que los trabajadores lesionados reciban una indemnización por sus lesiones y por los ingresos perdidos.

